Prometeo, titán de la mitología griega, desafió a los dioses al robar el fuego del Olimpo y entregarlo a la humanidad. Con ese regalo, los hombres forjaron herramientas, encendieron la oscuridad y despertaron la civilización.
Por su rebeldía, Zeus lo encadenó a una roca del Cáucaso, donde cada día un águila devoraba su hígado, que renacía cada noche, condenado a la eternidad por un acto de generosidad.
El fuego nunca se apaga del todo. Cinco llamas arden en la oscuridad. Una de ellas guarda un secreto.